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viernes, 4 de agosto de 2017

Praga - Mala Strana y Kampa

Mala Strana o también llamado barrio del "lado chico", se encuentra justo debajo de la estampa del Castillo de Praga. Sus casas e iglesias construidas en el más puro estilo Barroco, las plazas y calles con gran encanto, forman junto al parque de la isla de Kampa y los jardines escalonados del Castillo y del monte Petrin, uno de los lugares más encantadores, tranquilos y con más rincones escondidos, pero inigualables de Praga. Sin duda mi barrio preferido de la capital.

Por cierto, cierro el blog por vacaciones un par de semanas, así que a disfrutar. Yo voy recargando pilas para la vuelta.










jueves, 3 de agosto de 2017

"Dunkerque"

Sin duda uno de los acontecimientos cinematográficos de la temporada, Dunkerque es la nueva producción del director Christopher Nolan, en la que, como a estas alturas todo el mundo ya sabe, narra la situación de las tropas inglesas en Francia durante finales de mayo y principios de junio. Ante el avance alemán y gracias a la Blitzkrieg (traducido como guerra relámpago), los ejércitos de Hitler embolsaron a franceses y británicos en las costas de Dunkerque, provocando la necesidad de reembarcar a las tropas lo antes posible para llevarlas de nuevo a Inglaterra. Mientras los franceses hacen frente en el perímetro al avance alemán, la Marina Real hace lo posible para salvar al mayor número de soldados. 
Hasta aquí la historia. ¿Pero cómo lo cuenta Nolan en esta película con un metraje de apenas 107 minutos? En primer lugar, el director propone un enfoque mucho más personal, subjetivo y humano de lo que habitualmente suele darse en una película situada en la 2ª Guerra Mundial. Para ello, presenta al espectador tres líneas narrativas. La primera, situada en las playas y muelles de Dunkerque, protagonizada por varios miembros de la infantería británica, en su deseo de escapar lo antes posible de Francia. En la segunda, nos propone observar la experiencia protagonizada por los barcos civiles que acudieron y cruzaron el Canal de la Mancha en ayuda de la Marina Real para recoger el mayor número de tropas con destino a las islas. Y en último lugar, la situación de los pilotos de la RAF que pilotando sus Supermarine Spitfire luchaban contra los cazas y bombarderos alemanes que atacaban constantemente la playa y los barcos que acudían en auxilio. Como no podía ser de otra manera, Nolan entrecruza estas tramas siguiendo un estilo que ya ha utilizado en otras películas. Los flashbacks y el cruce de espacio-tiempo, presentan al espectador el panorama general de la operación de rescate, mediante la fusión en una hora y cuarenta minutos escasos de lo sucedido en las tres tramas, cada una de ellas localizadas en diferentes periodos de tiempo pero que terminan por unirse en un punto final clave en la película. La historia de los infantes se produce a lo largo de 24 horas. La de los barcos civiles cerca de las cinco o seis horas. Y la de los pilotos alrededor de una hora escasa. Y sin embargo, Nolan entrelaza de manera continua las tres, sin miedo a perderse en lo banal, sino remarcando sentimientos, razones, acción y consecuencias  hasta alcanzar el momento culmen de la cinta. En definitiva una ardua y gran labor en el montaje final. 
Para ello, el director, da un giro a las habituales películas del género. En primer lugar, exceptuando los aviones alemanes, en la película no aparece el enemigo. Se les oye disparar, bombardear y se les intuye en la lejanía, allí donde combaten con los aguerridos franceses. Pero la tensión manifestada, sobre todo por los soldados de a pie, viene dada por la existencia de un enemigo invisible que les ha derrotado y empujado hasta las playas. La única misión de los mandos británicos es sacar el mayor número posible de hombres, pero el pánico y la supervivencia, como dice uno de los soldados, produce injusticia, egoísmo... situaciones que les llevan al límite en su humanidad. Mientras, los marinos civiles en sus barcos de recreo y pesca, se dirigen a la costa francesa, en una misión silenciosa pero especialmente heroica y altruista. Como bien dice el patrón protagonista del barco, una guerra decidida por personas de su generación, no debe ser protagonizada solo por sus hijos, sino compartida por sus mayores. En esta trama, el miedo y terror de los rescatados en el mar y las costas, irradia piedad. Y para terminar están los pilotos de la RAF, auténticos protagonistas, no solo de esta batalla, sino de la defensa global de Inglaterra. Como dijo Churchill, "Nunca tantos debieron tanto a tan pocos" Su visión desde el cielo es únicamente evitar que los bombardeos hundan los barcos ingleses y además que los cazas alemanes no les cacen en el aire. La RAF encarna la fidelidad, el orgullo y la templanza de los británicos ante la debacle en Francia.
Nolan se enfrenta y presenta al espectador los sentimientos de los protagonistas a flor de piel. El terror y el fuerte deseo de salir de las costas francesas, por encima de todos y todo. El afán de supervivencia frente al enemigo, las bombas y el océano... Quizás estas sean las escenas y experiencias que encarnan fielmente al ser humano entre la vida y la muerte, sacando lo peor y lo mejor de todos ellos. Y Nolan lo plasma con frialdad, sin casi diálogos y con gran tensión, de una manera nada grandilocuente y sobre todo muy humana. Para ello, la película se refuerza con una bso magnífica, en este caso, menos protagonista y machacona que en otros de sus films, pero que sin embargo ensambla certeramente con el metraje, resultando indispensable. Bien por Zimmer. Como ya he dicho el montaje es pieza fundamental que insufla el factor diferencial y marca de la casa de Nolan. Su fotografía es magnífica, llena de profundidad, con la que se refleja la soledad de las tropas y su rotunda inferioridad ante las largas playas y el insoldable océano.
¿Qué pueden aportar los actores a una película con escaso guión y con tanta potencia visual? Nolan a mezclado veteranía con juventud de manera muy acertada. Los jóvenes actores muestran con tenacidad la impresión de debilidad e inseguridad de los soldados imberbes enfrentados a la derrota. Mientras, los veteranos encarnados sobre todo en el comandante británico cuyo papel protagoniza Kenneth Branagh, el patrón del barco, representado por Mark Rylance y el piloto de la RAF, de la mano de Tom Hardy, muestran cierta presencia ante el peligro y la adversidad, proponiéndolos como puntal de la resistencia y esperanza en batallas futuras.  Este equilibrio da muestras de lo variopinto de las situaciones y reacciones del ser humano ante esos momentos claves y terribles, presentes en la guerra, para cualquier persona. Y esto, Nolan logra transmitirlo con firmeza en la pantalla.
Y para colofón a una tensa, emocional, vibrante y humana película, un gran epílogo, protagonizado por una variación del tema Nimrod de las Variaciones Enigma, obra del compositor británico Elgar. En apenas cinco minutos, Nolan plantea en la pantalla las consecuencias de lo sucedido a lo largo de la película, mediante unas imágenes que, unidas al discurso que dio Churchill como resultado de la derrota y la operación de rescate en Dunkerque, muestran la postura de un pueblo frente a la larga guerra que está por llegar y no ha hecho más que comenzar. Un mensaje de esperanza, de orgullo y de renacimiento ante los compañeros perdidos y junto a un país que tendrá que resistir frente a la adversidad. En manos de un director norteamericano, esta escena habría sonado patriotera y posiblemente edulcorada. Sin embargo Nolan, logra trasmitir un mensaje de esperanza y orgullo más natural, menos forzado y, por cierto, sin que se plasme en un pantallazo final una forzada visión grandilocuente. No hacía falta. El mensaje de Nolan ha quedado plasmado en los barcos hundidos, los soldados ahogados, los pilotos sacrificados y sobre todo en la ayuda civil, clave en el rescate. No sé si Dunkerque será la mejor película de Nolan... quizás no, pero que ha realizado una de las visiones más crudas y certeras de lo que significa la guerra, el honor y el miedo, no os quepa la menor duda. 


miércoles, 2 de agosto de 2017

Desperta Ferro - "Tamerlán"

Desperta Ferro, en su línea dedicada a Historia Antigua y Medieval, dedica este número publicado en junio a la figura de Tamerlán, también conocido como Timur. Considerado uno de los mayores generales de la historia, su figura es menos conocida que las de sus antecesores Gengis Khan y Kublai Khan, pero sus conquistas son más que comparables. De la misma manera que Támerlán guió sus pasos a lo largo de los últimos tres cuartos del siglo XIV, Desperta Ferro, ofrece una visión tanto histórica como militar de este líder que se enfrentó a su entorno geográfico con gran genialidad miliar y no menos capacidad de destrucción. Solo su muerte evitó invadir China, lo que le habría llevado a emularse territorialmente con el gran Kublai.
El primer artículo, imprescindible para entender el momento histórico del personaje que aquí se desarrolla, se detiene en las trazas de líder de Tamerlán, su eco en las figuras de Gengis y Kublai, así como en la situación geopolítica de la región en el siglo XIV. El final de la unidad mongola había devenido en varios estados, uno de los cuales, Chagatai, daría luz a nuestro protagonista. En un periodo caótico, de luchas y divisiones, en las que unos y otros buscaban enlazar con la tradición y la familia de Gengis, Timur eclosionó por encima de los demás. En un segundo artículo se relata y describe la vida, conquistas y batallas del que iba a ser uno de los grandes conquistadores de la historia. Los jalayeridas de Persia, la Horda de Oro de las estepas, el sultanato de Delhi, los montañeses de Georgia, el lejano Egipto e incluso la poderosa Anatolia de los otomanos, se rindieron a sus pies. A partir de aquí, Desperta Ferro presenta al lector las diferentes campañas y victorias realizadas por Tamerlán. En primer lugar el enfrentameinto con su gran competidor, la Horda de Oro, a la que las divisiones internas, junto a la peste, doblegaron bajo la imparable invasión de las huestes de Timur. En sendos artículos se describe las distintas fases del enfrentamiento con sus vecinos del norte a los que logra doblegar tras dos duras campañas. En otro artículo, se muestra su gran última conquista, localizada en Anatolia y frente al gran Bayaceto I, al que doblega gracias a sus estrategias en batalla.
Curiosamente Tamerlán no pondera acompañar la conquista con la permanencia en los reinos invadidos, con lo que su administración no perdura, sino que tras retirarse, focaliza sus esfuerzos en otras zonas de su entorno, logrando siempre imponerse a sus enemigos, hasta su muerte antes de invadir China. En dos últimos artículos se plantea al lector tanto la estrategia y táctica militar utilizada en las distintas invasiones como su inseparable lógica de la destrucción utilizada en sus diferentes campañas militares. ¿Incapacidad o táctica? Estos dos últimos artículos nos abren los ojos ante uno de los generales más sonados por su nombre, pero posiblemente, menos desarrollados y conocidos en nuestra historia y memoria occidental. Muy interesante número que desarrolla el siglo XIV, un siglo complejo en medio oriente que forma parte de un antes y después de la historia, cuyos ecos llegaron a los reinos cristianos, con pavor y temerosos por el significado de un nombre: Tamerlán.



martes, 1 de agosto de 2017

Praga - Stare Mesto o Ciudad Vieja

Stare Mesto es el barrio más turístico de Praga. Conforma junto al Puente de Carlos el llamado Camino Real, antigua única entrada desde la ciudad, por la que se llegaba al Castillo. Concentra palacios, teatros, iglesias, monumentos  y testimonios históricos dignos de visitar. Sin embargo el turismo lo ha convertido en mero lugar de paso de grandes mesnadas de gente agolpada y aborregada por ver, que no observar, la que es sin duda una de las ciudades más bellas de Europa. Todavía se pueden localizar en esta zona algunos lugares todavía tranquilos, pero la verdad, es que este barrio y la globalización no casan bien, no.










lunes, 31 de julio de 2017

"Tokyo Ghost" - Tomo 2

Segunda y última entrega del que, en mi opinión, puede ser uno de los grandes cómics del año. El trabajo argumental, de ilustración y colorido de Remender, Murphy y Hollingworth, completa una historia futurista con un gran nivel de acción y un complejo y muy humano tratamiento de la trama.
Tras la destrucción de Tokyo y la derrota del espíritu samurai y ecológico con el que se disfrutaba en aquel oasis terrenal, lejos de la tecnología y la manipulación de la que sufre el resto de la humanidad, Led Mella es recuperado para el servicio de alguacil y seguridad alrededor de los líderes que controlan las conciencias y los deseos de los ciudadanos de L.A. Sin embargo un recuerdo muy real de su paso por Tokyo volverá para intentar recuperarle y evitar el colapso y la muerte física a la que la humanidad parece estar destinada. Remender afronta más directamente que en el anterior tomo el problema, no tan lejano, de invasión de la mente de los seres humanos en un mundo en el que la voluntad, la personalidad y la iniciativa individual claman por su ausencia. La lucha a muerte entre quien pretende destruir toda esencia física humana para crear una existencia basada en el simple control mental basado en la falsa realidad de una felicidad artificial y quienes en inferioridad de condiciones, defiende la verdad del amor, el libre albedrío y la humanidad como ente independiente e imperfecto, mantendrá un tenso pulso a lo largo de este tomo, pleno de filosofía, ética y amenaza tecnológica.
Poco que añadir a lo dicho en cuestión de guión. La profundidad aportada por un acertado Remender, plasma en los diálogos una historia profunda y llena de guiños a nuestra realidad actual. Pero es que además el dibujo e ilustraciones de Murphy, completan una obra apabullante. No puedo evitar mostrar mi gusto por un dibujante tan desgarbado en sus ilustraciones como impresionante en sus composiciones. Si además cuenta con el tratamiento del color de Hollingworth, el resultado resulta brillante y como he dicho al inicio de la reseña, coloca a este cómic como uno de los grandes del año. Imprescindible.