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martes, 28 de febrero de 2017

Desperta Ferro - Rusia 1812 (II) - La batalla de Borodinó

El número de febrero de Desperta Ferro dedicado a la Historia Moderna continúa la publicación editada en abril de 2016 en la que se emprendió el estudio y seguimiento de lo acontecido en la campaña de Rusia de 1812 por la Grand Armée de Napoleón. En esta segunda entrega de tres, la editorial se centra en los preliminares y sucesos desarrollados en la gran batalla de Borodinó. 
Comienza la publicación con el nuevo mando del general Kutúzov en el ejército ruso y el avance francés en la ansiada búsqueda de Napoleón por lograr el enfrentamiento definitivo con las tropas del zar. El destino llevaría a ambos ejércitos a enfrentarse en los alrededores de Borodinó, marcando un antes y un después para ambas armadas y dando un nuevo significado al sentido clásico de lo que se llama una victoria pírrica. Pero de esto trataremos más adelante. Dos días antes de la gran batalla, el 5 de septiembre, franceses y aliados se enfrentaron a los rusos en el reducto de Shevardino demostrando ambos liderazgos, Napoleón y Kutúzov, cuales iban a ser sus estrategias a lo largo de los siguientes días. Por un lado la intención inflexiva de Napoleón por buscar un enfrentamiento concentrado en el centro de la posición enemiga y por otro, la necesidad y búsqueda de una defensa férrea de los rusos, aderezada de una inteligente necesidad de reorganización y tendencia a la defensiva. Shevardino, sería solo el aperitivo de lo que se convertirá en una gran batalla en la que las bajas y sus consecuencias reflejarán y mostrarán la diferente mella provocada en cada uno de los contendientes... Las distancias con las retaguardias lo terminarían demostrando. El francés miraba hacia atrás y solo veía campos destrozados, granjas incendiadas y, sobre todo, muchos soldados y bestias abandonados en el camino. Los rusos, miraban hacia Moscú, en un inquebrantable deseo de morir defendiendo la capital, pero acompañado de la esperanza de que la Gran Rusia lo afrontaba con grandes reservas, tantas como la inmensidad de su país.
7 de septiembre. La batalla de Borodinó comienza y ya en el campo francés surgen la primeras desavenencias al respecto de cómo acometer la batalla. Davout y Poniatowsky aconsejan realizar una operación de rodeo y flanqueo en la izquierda rusa, lo que quizás hubiera cambiado el resultado final de la batalla y sobre todo sus consecuencias. Pero Napoleón insiste en el ataque frontal contra los reductos defendidos por los rusos. La suerte está echada. Los siguientes artículos de este número dedican sus páginas a los distintas fases y frentes de la batalla. Estos se dividen en Las Flèches de Bragation y la lucha por Semenovskoye; el primer ataque al gran reducto de Rayevski y el improductivo raid de la caballería rusa en el sector izquierdo francés; los combates por Utitsa en el propuesto flanco izquierdo ruso, ejecutado por Poniatowski y, por último, el segundo y definitivo ataque y conquista a Rayevski, en un absoluto y masivo uso de la caballería en batalla. 
Finalmente, con la retirada ordenada de los rusos, se plantea en el último artículo, la cuestión de por qué Napoleón no utilizó su reserva, su querida Guardia, para reducir y destruir definitivamente al ejército de Kutúzov, para forzar una muy deseada y esperada propuesta de paz por parte del zar. Precisamente Bonaparte esperaba que tras la gran marcha sobre Moscú y después de esta batalla, la propuesta se presentaría. Pero no fue así y la oportunidad de victoria total se perdió. La situación se volvió en su contra. Sus tropas sufrieron una gran sangría, se perdió gran parte de la caballería y  el terreno tras sí no daba la opción a volver. Solo quedaba llegar a Moscú, sin contar con la capacidad de recuperación de los rusos que, solo esperaban que pasara el tiempo a su favor. Únicamente queda esperar al tercer y último número que Desperta Ferro dedicará próximamente a la campaña Rusa de Napoleón...






lunes, 27 de febrero de 2017

"Múltiple"

El secuestro de tres jóvenes... Esta es la premisa de la última película de Shyamalan en la que sin lugar a dudas recupera el buen pulso con el que ha dirigido un buen número de películas. Ya comenté en mi reseña de su última película "La Visita", que parecía vislumbrarse el regreso de aquel gran director al que muchos apreciamos y otros denostan tanto.
Shyamalán se sumerge en el Trastorno de Identidad Disociativo o Múltiple, para plantear en la gran pantalla un thriller psicológico lleno de recovecos y rincones, en los que las distintas personalidades del protagonista, interpretado por James McAvoy, luchan por liderar y dominar, "por ser iluminados por la luz" como lo define su psiquiatra, interpretada por una agradable y solvente Betty Buckley, el cuerpo y el cerebro al que pertenecen. Sin embargo, el director da una vuelta de rosca al típico caso de disfunción psicológica, que por ejemplo, ya protagonizó una gran película titulada "Las dos caras de la verdad". En este caso, según nos cuentan, el protagonista tiene hasta 23 personalidades distintas, aunque en pantalla, solamente 6 ocupan un papel protagonista en la figura interpretada por McAvoy. Pero Shyamalán, como iba diciendo, se enfrenta a esta disociación como una posible señal de muestra de poder, no de debilidad por parte del paciente. Su capacidad de cambiar supera no solo la voluntad del protagonista sino también la normalidad de lo que en medicina normalmente parece una anormalidad psicológica. Lo puro no es necesariamente lo normal o habitual, sino que la imperfección, la impureza viene marcada por un pasado que imbuye con el tiempo al personaje de McAvoy en un universo diferente y desde el punto de vista de su médico incluso superior.
Lo que está claro es que Shyamalán con este pretexto vuelve a afrontar un poderoso y muy bien filmado thriller psicológico, como el dice, de los que dan miedo, aún sin pertenecer al género del terror. Miedo porque se adentra en el alma y en el cerebro humano de una manera tan acertada que , incluso el espectador llega a sentir cierta empatía por esos personajes tan oscuros y distópicos que dominan sus mejores películas. Para ello qué mejor que ambientar la cinta en pequeños espacios cerrados y claustrofóbicos. Como víctimas tres jóvenes, de las que una de ellas resalta por su independencia y diferente manera de ver la compleja situación en la que se encuentra, algo que iremos descubriendo conforme avanza la película. Esta muchacha está interpretada por Anya Taylor-Joy, a la que descubrimos en "La Bruja". Su personalidad cumple francamente bien en la difícil tarea de plantar cara a un increíble y portentoso James McAvoy. Su capacidad actoral avalada, como bien dice Shyamalán, por su experiencia teatral en los escenarios británicos, seguro que le ha servido para desarrollar con gran capacidad el reto de interpretar con un mero cambio de ropa y su variedad y dominio facial, todos y cada uno de las distintas personalidades a las que caracteriza en su papel.
Shyamalán ha vuelto y lo ha hecho con sobresaliente, construyendo y fusionando en su película lo mejor del thriller psicológico y de suspense con cierto halo de fantasía o misterio, que sobrevuela lo factible, alcanzando lo increíble, sin perder, casi nunca la referencia que lo une a la realidad de lo humano. ¿Esta película sería lo mismo sin la actuación de McAvoy? Posiblemente no, pero sus mimbres, la capacidad de construir un guión tan robusto, aún rozando en algún momento la debacle, un gran dominio con la cámara y la siempre acertada elección de sus bso, hacen de las producciones de este director, creaciones no solo interesantes sino también sorprendentes, no solo en los argumental, sino también en su estética y digámoslo así, en su propia marca de la casa.



viernes, 24 de febrero de 2017

La foto del viernes - Verona - Palazzo del Mercato Vecchio

Verona.
Palazzo del Mercado Viejo.
Sin comerlo ni beberlo, paseando por el bellísimo barrio medieval de Verona, ¡qué belleza!, me encontré con estas dos jóvenes bailarinas posando para un reportaje fotográfico en las escalinatas del patio del Palazzo del Mercato Vecchio... Dicho y hecho.

jueves, 23 de febrero de 2017

"Eduardo Risso - Grandes autores de Vértigo"

Desde hace ya tiempo la editorial ECC está publicando monográficos de distintos y reconocidos guionistas e ilustradores del mundo del cómic. En este caso y creo que ya es el segundo publicado, me refiero al dibujante Eduardo Risso. Colaborador asiduo junto a Brian Azzarello, ambos crearon la famosa y extraordinaria serie titulada "100 balas". El anterior tomo publicado en su homenaje es "Johnny Double" otro interesante thriller. En este caso, ECC dedica este tomo a historias cortas guionizadas por diferentes escritores, como puede ser el ya mentado Azzarello y otros como Milligan, Lewis, Gray o Palmioti. 
Estos relatos cortos se desarrollan de manera independiente en diferentes periodos de la historia, pasando desde la actualidad, los días del 11-S, el futuro en un EEUU ucrónico o en un mundo post apocalíptico o también el viejo oeste americano. Curiosamente, Azzarello en uno de los relatos que firma se acerca a las tramas del agente Graves, protagonista de la serie "100 balas". Además Palmioti escribe un relato extraordinario alrededor de la figura del famoso pistolero conocido como Hex. Aportar dibujo a unos textos ya de por sí entretenidos y bien compensados, es una labor que sin duda Risso realiza a la perfección.
Soy un gran forofo de sus ilustraciones tan características, que ningún aficionado podría dejar de reconocer en su obra. Que un dibujante marque su propio estilo con tanta nitidez denota personalidad, carácter y buen hacer. Las miradas profundas de sus personajes, el perfecto control de la acción y el movimiento en las viñetas y el ensamblaje del guión y dibujo en la trama, marcan el trabajo de, en mi opinión, uno de los grandes dibujantes de la actualidad. Recomiendo este tomito de tapa dura en el que por el módico precio de 10,95 € te aproximas con seguridad al dibujo de Risso, acompañado de unas tramas inteligentes y entretenidas de la mano de buenos y conocidos escritores, sobre todo el gran Azzarello.


martes, 21 de febrero de 2017

"American Crime Story: The People v. O. J. Simpson" - Temporada 1

Esta miniserie que hoy reseño es una de las dos notables producciones de éste género estrenadas en 2016. "The Night Of" ya la reseñé hace unos meses. Casualmente ambas se internan en el universo de la investigación y juicio de un caso de asesinato. Pero también hay que indicar que las diferencias son muchas, tanto por el aporte mediático de uno de los casos y la invisibilidad del otro, el modo de presentar y afrontar ambas series y sobre todo, en que una de ellas es un caso de ficción y el otro se basa en el archiconocido caso de O. J. Simpson.
 
En 1994 aparecen asesinados la exmujer del conocido exjugador de football y actor, y un hombre que la estaba acompañando en su casa de Los Ángeles. Siguiendo una serie de pistas O. J. Simpson es acusado del doble asesinato. Tras unos días de auténtica paranoia, incluida la huida del sospechoso por la autopista de Los Ángeles, seguida a nivel mediático por las televisiones del país en pleno directo, se celebró un juicio especialmente complejo debido a la presión de una sociedad golpeada por infinidad de casos de racismo por parte de la policía, una serie de irregularidades por parte de los investigadores del crimen y los juegos de malabares utilizados por la defensa para convertir el juicio en un espectáculo público, un circo de dimensiones espectaculares.

En los dos primeros capítulos de un total de diez, la serie se ocupa de presentar los hechos, la investigación previa y la personalidad poco equilibrada de O. J. Simpson. Tras esto, se aportan datos sobre la defensa del exfutbolista, la implicación de la fiscalía, la elección y composición del jurado, la designación del tribunal y su juez, y sobre todo, los vaivenes en el curso de un juicio lleno de actuaciones estelares en los tribunales, juegos de desprestigio y una carrera por invalidar pruebas, testimonios y declaraciones, tanto de los testigos, como de la policía.
 
Los actores y actrices seleccionados para interpretar los papeles de las personas que protagonizaron el juicio, son general muy acertados. A excepción del personaje principal, encarnado por un cada vez menos convincente Cuba Gooding Jr., los demás personajes parece que están representados a la perfección por unos actores y actrices tan implicados como convincentes. Llamo la atención sobre una impecable Sarah Paulson como la fiscal que realiza la acusación y un creíble John Travolta, como uno de los abogados defensores.
 
Pero lo que más me ha llamado la atención de esta serie es la sensación que me ha dejado de que en aquel juicio lo menos importante era la culpabilidad o la inocencia de O. J. Simpson. Sobre el tribunal sobrevolaba el miedo a otro repunte de violencia xenófoba y de indignación de los afroamericanos de un país en el que el problema del racismo era algo que habitualmente era noticia, ocupaba programas de televisión, discursos de líderes vecinales o sermones en las iglesias. Y para ello la defensa se vio en la necesidad, según se ve en la serie, de organizar un auténtico circo de declaraciones, discursos, planteamientos y desviaciones mediáticas. La fiscalía, limitada por las pruebas, algunas tan novedosas como el ADN y otras tan simples como el tamaño de unos guantes, jugaba en inferioridad de condiciones. Tanto es así que eligió como ayudante de la fiscal en el juicio a un hombre de color, no solo por su entereza y valía sino también por el color de su piel, en su afán de lograr cierta ventaja en un juicio, del que ni siquiera el juez se libraba de verse influido y salpicado de cierta infracción formal. La guinda del pastel sin duda, la pone el capítulo encargado de presentar la deliberación de un jurado que, a pesar de estar recluido frente a las noticias e informaciones exteriores, no dejaba de ser lanzado entre la fiscalía y la defensa como si de un juguete manipulable se tratara.
 
En fin, una serie basada en un juicio muy loco, en el que la manipulación, los medios de comunicación y su juicio paralelo, los errores en el proceso de investigación y sobre todo el entorno de violencia y racismo del país, del que el abogado de la defensa quiso sacar partido para defender a su cliente, campan a sus anchas. Una buena producción, que indaga en un juicio que llenó páginas de periódicos y horas de televisión.

lunes, 20 de febrero de 2017

"Serpico"

Las dos únicas colaboraciones que han compartido en el cine Sidney Lumet y Al Pacino, han resultado ser dos de las grandes películas norteamericanas icónicas de los años 70. Una es "Tarde de perros" y la otra, la que hoy reseño, "Sérpico". Ambas muestran una imagen realista, voraz y terrible de la norteamérica de aquellos años. Sin duda, la elección de Al Pacino para protagonizar ambas, encajó a la perfección con la inmensa dirección de Lumet y su extraordinaria visión de la sociedad y sus protagonistas. 
"Sérpico" está basada en la historia real de un policía de Nueva York, caracterizado por no situarse en la senda acomodada de la corrupción de la policía en aquellos momentos, desde el agente de calle, pasando por los detectives, hasta los mandos del cuerpo. Su intachable decisión de no coger dinero de sobornos, trabajar solo y su personalidad especial, hicieron de él un potencial peligro para sus compañeros de comisaría. Simplemente buscaba realizar bien su trabajo, luchar contra la delincuencia y salir adelante. Sin embargo, su denuncia frente a algunos superiores, con la ayuda de unos pocos, no hizo más que ponerle en peligro. Todo pendiente de su declaración jurada, el temía, como así paso, sufrir el abandono de sus compañeros e incluso, temer por su vida.
Lumet va desgranando las vicisitudes del protagonista, desde sale de la Academia y acude a su primera comisaría, hasta que deja el Cuerpo de Policía de Nueva York. El desarrollo de la historia es fluido, dramático por sus consecuencias y sobre todo remarca la soledad del incomprendido incorruptible. Frente a él, encontramos quienes lo apoyan en un principio, pero terminan agotándose de una situación sin salida. Eso sucede con un par de compañeros suyos y sobre todo con su novia. Las escenas en las que se describe la evolución de esta relación, no hacen más que potenciar la sensación de que Sérpico está combatiendo en una batalla perdida, no solo contra el estado real de las cosas, plagada de la corrupción en casi todos los departamentos de la policía de Nueva York, sino además de la poca voluntad por parte de los responsables por solucionar esa situación. En este caso, gran dirección de Sidney Lumet, quien domina a la perfección la visión más humana y cercana de los protagonistas, acercando a ras de calle el objetivo, para que el espectador no vea la película y su mensaje desde la distancia, sino como si el protagonista fuera su vecino de escalera o un conocido. La corrupción era real, cruda y diaria. Y Lumet nos hace creerlo a pie juntillas.
El broche de oro en esta cinta, lo pone una de esas inconmensurables actuaciones de Al Pacino. Estrella en ciernes, tras su interpretación en El Padrino, esta será la película que lo eleve al altar de los grandes actores de siempre. Su interpretación le valió un Globo de Oro y su primera nominación a los Oscars. Su carácter perfeccionista y su capacidad camaleónica, contribuyeron a una recreación del personaje tan creíble como dura. Grandísimo actor.
En definitiva una estupenda película policíaca fuera de lo normal, donde se pone en el punto de mira, no solo la lucha contra la delincuencia en las calles de Nueva York. En ella se representa en carne viva, la corrupción policial como algo normal y cotidiano, convirtiéndolo en un mal menor a la vista de los mandos policiales, a los que se enfrenta en solitario el agente protagonista. Una de las grandes películas de los 70. Imprescindible.

viernes, 17 de febrero de 2017

La foto del viernes - Pamplona - Paseo Pablo Sarasate

Pamplona.
Paseo de Pablo Sarasate. 
Desde el pasado mes de enero, se puede disfrutar en este céntrico Paseo peatonal de Pamplona, de una selección de fotografías en un formato espectacular, realizadas por el maestro Sebastiao Salgado y que forman parte del maravilloso libro editado por la editorial Taschen titulado "Génesis".

jueves, 16 de febrero de 2017

"Vivir de noche" - Dennis Lehane

Cuando Joe Coughlin entró a robar con sus dos compinches, los hermanos italianos Paolo y Dion, en una timba de póker en el territorio de Albert White, no sabía que este hecho le iba a marcar toda su vida. Hijo menor del subjefe de policía de Boston, su carrera descarriada y llena de rebeldía, se iba a reconvertir de una carrera de obstáculos que le llevaría a sufrir condena en la cárcel durante dos años, pasar más de una vez por la sala de cirugía de un hospital, controlar el tráfico de ron en Tampa, Florida, y conocer las bulliciosas calles de La Habana. Y todo ello por culpa de una mujer, una mujer que cambiaría su destino desde el mismo día en que entró en aquella sala de juego.

Dennis Lehane traslada al lector al periodo entre los años 1929 y 1935. En estos años EEUU se encuentra bajo la Ley Seca, los gángsters dominan el negocio del alcohol, la Gran Depresión asola el país y Cuba surge en el horizonte, con sus inmensas plantaciones de tabaco, entre dictadores y el poso revolucionario. Lehane nos guía a lo largo de esta novela, de la mano de Joe, para mostrar la realidad de un país en donde los jefes mafiosos matan por controlar el alcohol, el juego, la droga y la prostitución, auténticos filones de dinero, donde ni los impuestos ni la policía, casi toda ella comprada por la mafia, juegan una carrera por saciar su avaricia. La población duramente golpeada por la crisis, bebe y se alimenta de estos productos, flanqueando tiroteos, ejecuciones y luchas de poder, mientras la vida de la noche es la que lidera la subida o la caída de personas que como Joe andan por el filo de la navaja.

Es curioso y loable la perfección con la que Lehane nos lleva de la mano por la Norteamérica de aquellos años. Consigue que aunque no conozcamos las calles de Boston o de Ybor, en Tampa, el lector se imbuya en sus diferentes ambientes, olores y sonidos, los cuales consigue que se capten a la perfección. Además sus personajes rebosan personalidad, con sus debilidades y fortalezas, pero siempre jugando con su humanidad, sobre todo en el ámbito de sus protagonistas. Joe es un sólido protagonista, en el que se equilibra su identificación con un fuera de la ley, su amor y respeto por la familia y sobre todo su perfecto conocimiento de lo que está bien y esta mal, en un mundo lleno de codicia y asesinatos. Y todo esto lo hace creíble y real, como a la mayoría de sus personajes. Algunos son triunfadores en su vida, otros siempre, siempre en su mediocridad, lo perderán todo.

Grandes muy grandes resultan la estancia de Joe en la cárcel, en donde se embrionará todo su futuro, la llegada y estancia en Florida, en donde se describe con gran mérito, el negocio generado alrededor del ron y sobre todo su relación con el racismo de una época donde el Ku Klus Klan tiene su cuota de poder y la religión resulta el único refugio de quienes pretenden huir de la violencia y el vicio. Pero donde Lehane lo borda de verdad, es en las escenas de enfrentamiento dialogado entre los personajes. La velocidad y agilidad con la que se presentan estos duelos, son endiablados y resultan magníficos, aportando transparencia en el alma de los protagonistas. Para terminar no podemos olvidar la importancia que el escritor le da a esos momentos álgidos de acción e intercambio de disparos, en los que la acción supera casi la realidad, generando un proceso de sugestión y tensión en el lector.

En definitiva un cuadro histórico y humano de una época, desarrollada en el género negro, de la mano de un gran escritor y narrador de historias y personajes. Como siempre, Lehane lo borda. Recomendable es poco.  

martes, 14 de febrero de 2017

"The Exorcist" (Serie 2016) - Temporada 1

Con más curiosidad que otra cosa comencé a ver esta primera temporada de la serie que homenajea a aquella tenebrosa y famosísima película de 1973 que tanto marcó a una generación de aficionados al cine. En principio la premisa es la misma, aunque se fija en primer lugar en la figura del exorcista, un valiente y quemado sacerdote que tiende a saltarse las normas marcadas por el Vaticano para librar del diablo a sus víctimas. A partir de aquí, la serie nos sitúa en el día a día de una familia sobre la que el maligno posará su mirada.
Sin embargo, paralelamente la serie presenta una trama más compleja. El Papa, un hombre bueno y misericordioso que no cae ante el pecado de la corrupción y la riqueza, visita Chicago, ciudad en la que se desarrolla la historia. Un grupo de ciudadanos está preparando la visita y su organización, con ciertos oscuros deseos contra su persona. La verdad, es que ambas tramas corren a lo largo de la serie de manera paralela, sin apenas cruzarse en el camino hasta casi el último capítulo. Desde luego, en primer  y principal plano, encontramos la vivencia del exorcismo, en el que el sacerdote con experiencia, recibe la ayuda de un joven cura de un barrio pobre de Chicago y de origen mejicano. Ambos guardan secretos que serán su talón de Aquiles frente a su lucha contra el demonio que ocupa el cuerpo de la joven hija de la familia protagonista.
Tengo que reconocer que la serie no ofrece muchas novedades al respecto de un tema ya tratado en infinidad de películas. Sin embargo, consigue atrapar al que guste del género en cuestión. Los actores cumplen y además una de las protagonistas es Geena Davis, con unos añicos y bastante operada, pero que no deja de ser un atractivo para la serie. A mi, personalmente me gusta el trabajo del casi desconocido por estos lares, Ben Daniels, actor que goza de mucha veteranía en el teatro británico. También muy interesante el trabajo de la desconocida Hannah Kasulka, en el papel de la joven poseída. Como he dicho, la trama principal sigue la guía habitual de estos casos de posesión. Primero una serie de circunstancias extrañas suceden en la casa. después la joven empieza a comportase de manera sorprendente, para finalmente actuar guiada y presionada por el demonio. Muy acertada cierta sorpresa que se presenta, pasada la mitad de la temporada, al respecto del pasado de la madre. Con respecto a la otra trama en la que se ocupa de la visita del Papa, la verdad es que tiene mucho menos interés y resulta tan rocambolesca como poco interesante. Precisamente por ello, los dos últimos capítulos de la temporada hacen que la serie baje en interés y haga que las expectativas no se cumplan como se esperaba.
Producto interesante para al que sea un seguidor del género, con algunas buenas actuaciones y una subtrama (la de la visita del Papa) bastante floja. Lo mejor, la historia en sí del exorcismo y la figura del diablo en la mente de la joven, personaje que tiene su protagonismo, mientras los sacerdotes luchan por expulsarlo.

lunes, 13 de febrero de 2017

"Mezolith"


Soy un gran aficionado del llamado cómic europeo y sobre todo de su formato e historias. Hace un mes la editorial Diábolo publicó "Mezolith, un conjunto de historias cortas ambientadas en el paleolítico, alrededor de una tribu y un grupo de cazadores. El protagonista, el joven Poika, está en esa edad en que un chico se convierte en hombre. Sus experiencias pivotan alrededor de partidas de caza, historias míticas y mágicas que planean alrededor de las creencias de sus congéneres y las difíciles relaciones con otras tribus de su entorno. Conforme el joven crece y avanza en la vida, va descubriendo las dificultades de un grupo humano que tiene que vérselas con la climatología, la escasez de comida o las relaciones humanas. A base de historias cortas, el cómic desarrolla el día a día de la tribu.
El componente artístico viene firmado por Adam Brockbank, un artista polivalente, que conjuga su formación en el Royal College of Art de Londres, su trabajo en el mundo del cómic y su participación en la creación artística para el cine en producciones como Harry Potter, Star Wars o Sleepy Hollow. Su estilo casi hiperrealista mezclado con un gran concepto de la imaginación en la creación de seres fantásticos, hacen de su obra casi una obra de arte. El formato de cómic europeo eleva sus viñetas a verdaderos cuadros llenos de detalles, realismo y mucha imaginación. La ambientación de esta obra es impresionante, acercando al lector infinidad de información sobre como debían vivir los humanos en el paleolítico, su forma de vestir y también el entorno en el que se movían. 
Respecto al guion, su responsable Ben Haggarty, realiza un trabajo en el que alterna la posible cotidianidad de los protagonistas, con el imaginativo mundo de leyendas míticas que podría rodear las posibles creencias de un universo tan antiguo como lleno de misterios. El autor es especialistas en recopilar cuentos y leyendas antiguas en Europa y un excelente narrador y cuenta cuentos y francamente, se nota en el desarrollo de las historias que se suceden en este notable cómic.  Basándose en estos conocimientos, Haggarty traslada antiguas leyendas mitológicas a las vivencias de aquellos humanos que se enfrentaban día a día a lo desconocido, a la climatología y a situaciones tan sorprendentes para ellos.
 
En definitiva un hermoso volumen en el que narrativa e ilustración se complementan a la perfección creando un universo tan mítico como mágico y quizás, tan cercano a la realidad de aquellos pocos pioneros de la humanidad. Una gran obra.


jueves, 9 de febrero de 2017

"Manchester by the sea"

Una película, a primera vista con una trama convencional, puede convertirse en un historia sentida y redonda si se plantea con una buena mano en la dirección, un acertado casting y sobre todo un guion solvente y equilibrado. "Manchester by the sea" es el perfecto ejemplo de esta premisa con la que empiezo la reseña de hoy. Un conserje de Boston, con un trabajo poco ilusionante, recibe una llamada en la que le informan de la muerte de su hermano mayor. Para atender el testamento y gestionar el funeral, acude a Manchester-by-the-sea, de donde la familia es originaria. Allí descubrirá que ha sido designado tutor de su sobrino, un joven de 16 años. En el trascurso de esta visita, los recuerdos y la realidad de su situación actual, años después de abandonar esta localidad, le plantean cómo posicionarse en la vida, con su entorno y consigo mismo.
Lo que podría contener una historia anodina y vulgar para el espectador, se convierte en una experiencia llena de sentimientos encontrados y situaciones marcadas por unos hechos ocurridos a los protagonistas y particularmente al personaje interpretado por Casey Affleck, planteados por el director en continuos flashbacks. Con un montaje tan inteligente como oportuno, Lonergan desarrolla el encuentro de tío y sobrino, al mismo tiempo que va descubriendo al espectador, el pasado que marcó la vida del protagonista. Sin ser una película de suspense, el director juega con el ritmo lento y pausado de la trama para ir desarrollando presente y pasado, de una manera tan elegante y sentida, que activa e implica el interés del espectador conforme la película avanza.
Manchester-by-the-sea es una pequeña población pesquera de Massachusetts. Un pueblo no excesivamente grande donde todos se conocen. La vida sigue paralela al mar. Precisamente Casey y su hermano tienen un barco en el que ha pasado infinidad de horas, desarrollando una relación especial entre ellos. La infinidad de planos tan bellos como evocadores de esta población acompaña a la perfección el dramatismo contenido de una película de rezuma dolor y tristeza. La relación del personaje de Casey Affleck con su sobrino marca el ritmo de la película. Por un lado un chaval de dieciséis años, enfrentado a la muerte de su padre, con una madre alejada de su vida, pero con una vida casi plena, con amigos y novias. Por otro, su tío que se ve obligado a volver a su hogar y recordar un pasado que le marcó, por el que sufre y del que no se ha recuperado. Ambos, se contienen por expresar un sentimiento tan cercano como diferente, aún apostando por una relación plena de voluntad pero lastrada por los sucesos y sus pérdidas. Por cierto, magnífica la interpretación del joven Lucas Hedges, en un papel complejo, mucho, del que ha salido muy bien parado.
Pero sin duda, esta película es la película de un pletórico y apabullante Casey Affleck. Reconozco que es uno de los actores a los que siempre he seguido de cerca. Sus actuaciones en "El asesinato de Jessie James por el cobarde Robert Ford" por la que ya estuvo nominado y "Adios pequeña adiós" están entre mis favoritas. Por este papel en "Manchester by the sea" ha vuelto a ser nominado y tiene muchos números para lograr llevarse el Oscar. Su interpretación es sentida, amarga, contenida. Es capaz de trasladar a la pantalla su lucha interna. Su sentimiento compungido y escondido en un trabajo anodino y desagradable, tiene que salir a flote ante la muerte de su hermano y esto provoca en él un terrible dilema, no solo ante su sobrino, sino también frente a sus recuerdos. Affleck refleja en su interpretación todo estas sensaciones de una manera tan real como desoladora. La tensión se palpa en su facciones. Dramática, excelsa, la escena que comparte en un momento dramático de la película con la actriz Michelle Williams. El espectador sufre con él.
En definitiva estamos ante una historia tan humana como sentida, magníficamente interpretada y sobre todo construida con mucha inteligencia. Sin estos aditamentos podría pasar a nuestro lado sin darnos cuenta y, sin embargo, su director y actores hacen que su fondo y forma te encojan el corazón y conviertan una historia convencional en una gran historia tan triste como rotunda. Por cierto, qué gran banda sonora... muy acertada y conmovedora, como la historia que acompaña.

martes, 7 de febrero de 2017

Maria Joao Pires y Scottish Chamber Orchestra - Dvorak, Mozart y Haydn


Ultimo concierto de la temporada Oct-16 a Febr-17 del Auditorio Baluarte de Pamplona. Protagonizado por la veterana pianista portuguesa, María Joao Pires y la Scottish Chambre Orchestra, ofreció el pasado domingo una serie de obras compuestas por tres grandes compositores en un momento en el que su reconocimiento y éxito estaba consolidado en su vida profesional. Como introducción, la orquesta escocesa dirigida por un muy talentoso y joven Robin Ticciati, interpretó cinco de las Leyendas de Antony Dvorak. Posteriormente y para cerrar la primera parte de la velada, la insigne pianista nos regaló una magnífica interpretación del concierto nº 27 para piano y orquesta de Mozart. En la segunda parte,  la orquesta en solitario, tocó la Sinfonía nº 104 de Haydn. 
El conjunto de la velada, resultó un gran concierto, de corte muy clásico y ortodoxo tanto por la obra como por su interpretación. La introducción de las piezas de Dvorak, resultó algo descafeinada e inconexa, no solo como parte de un repertorio de la noche más de perfil clásico sino en su presentación. Respecto al concierto para piano de Mozart, hay que reconocer que la orquesta domina y atempera a la perfección este periodo, confirmando después mi impresión con la sinfonía de Haydn. Sin duda, la interpretación de María Joao Pires fue equilibrada y espléndida. Su delicadeza y dominio al piano en esta obra de Mozart, resultó un regalo a los oídos del numeroso público asistente en una tarde noche de domingo pasada por agua. Realmente resultó una fantástica interpretación que fue recompensada por un caluroso y tendido aplauso. La sinfonía de Haydn terminó de definir a la Scottish Chambre Orchesta como un claro dominador del repertorio clásico. El director definía con naturalidad y brío el tempo de la obra, pausando sin miedo, una sinfonía llena de matices, con una interpretación sin prisas, bien medida y equilibrada en su sonido y forma.
En definitiva, una de esas noches en las que se agradece recuperar a esos compositores a los que amamos y entendemos mejor. El público necesita este tipo de repertorio y si además, lo presenta en escena, tan insigne y reconocida pianista, acompañada de una orquesta especialista en el repertorio, actuando con respeto a la obra y dentro de los cánones más clásicos, mejor que mejor.