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martes, 6 de junio de 2017

"Homeland" - Temporada 6

La sexta temporada de Homeland sitúa a Carrie Mathison otra vez en casa, enfrascada en la educación de su hija y en su nueva actividad y colaboración con un despacho de abogados que defiende a musulmanes en territorio norteamericano, ante el estricto control y meridiana desconfianza en un mundo afectado por los atentados y la guerra contra el terrorismo. Mientras, Quinn se restablece muy lentamente de los daños cerebrales permanentes causados por la cédula terrorista cuando lo tuvieron cautivo en la anterior temporada. Paralelamente, el país acaba de elegir a Elizabeth Keane como Presidenta Electa de los EEUU. Todo ello y la larga sombra de los Servicios Secretos de Dar Adal, frente a la situación siempre complicada de Saul Berenson, enmarcan una situación mundial en la que la postura de Irán, parece que comprometida con el desarme nuclear, no termina de convencer ni de interesar a la parte de la administración americana más ortodoxa y dura.
Las teorías de conspiración se acercan de manera peligrosa a la cúspide del gobierno de los EEUU. Nadie sabe quién dice la verdad ni quién gusta de naipes escondidos bajo manga. Los contactos de viejos conocidos dentro del mundo del espionaje no terminan de cuajar en un viaje que debería transcurrir hacia la paz mundial. Los intereses por dominar y controlar la máxima institución de los EEUU juegan con el dominio y control de la comunicación y de las redes sociales. Mientras, el pequeño universo de Carrie se encuentra imbuido en cierto descontrol tras hacerse cargo de un Quinn muy venido a menos y que afecta directamente su relación maternal con su hija. Si además, su situación le arrastra a interesarse, gracias a Saul, por lo que sucede alrededor de la Presidenta Electa, cerramos el círculo vicioso de la trama de esta temporada.
En esta temporada la serie se aproxima a la figura del Presidente de los EEUU, no solo en lo que respecta a su persona y programa político, sino también a los intereses que rodean a un establishment tan complejo como pleno de partidismo, pretensiones ocultas y pactos inconfesables. Definitivamente, si hasta ahora, algunos protagonistas jugaban al despiste, con la inclusión de Elizabeth Keane, todas nuestras apuestas pueden terminar por los suelos y desde luego, lo que puede parecer evidente, quizás no lo sea tanto. Interesante y mucho aunque nada novedoso, el uso de los medios de comunicación y la manipulación de las redes sociales, para rediseñar y teledirigir la opinión de todo un país, afectado y asediado por el miedo al terrorismo. ¿El control férreo de los ciudadanos justifica los medios? ¿Realmente existe ese peligro de los enemigos extranjeros o éste se encuentra en el mismo país y en sus propios organismos? Desde luego esta temporada ha conseguido, de la mejor manera posible que, la próxima y séptima entrega, sea especialmente esperada por la perspectiva del final del último capítulo. Y eso me gusta.

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