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lunes, 9 de octubre de 2017

"Blancos contra Rojos. La Guerra Civil Rusa" - Evan Mawdsley

En este año se están publicando gran cantidad de ensayos dedicados a la Revolución rusa de 1917. Como no podía ser menos, la editorial Desperta Ferro, en su aún joven línea de libros y ensayos de historia que publica desde hace unos poquitos años, ha querido participar de este aniversario de tanta transcendencia mundial e histórica. Sin embargo, una de las características de esta editorial es presentar al público temáticas y ediciones menos conocidas y que, por esta razón, gozan de gran interés. En este caso, su homenaje está dirigido a un capítulo en el marco de la Revolución Rusa, como es el componente bélico/militar personalizado en la Guerra Civil, disputada desde 1917 hasta 1920. Durante estos años el bolchevismo se impuso a la resistencia, algo caótica pero no exenta de importancia y peligrosidad, a distintas facciones cuya denominación se generalizó como "Ejércitos Blancos", pero que disfrutaban de tantas ideologías, intereses y sentimientos, que su supuesta unidad en esta guerra clamaba por su ausencia. Este ensayo escrito por el historiador norteamericano Evan Mawdsley y exprofesor de Historia Internacional en la Universidad de Glasgow, está dividido en los tres años que concentraron la guerra, de 1918 a 1920, si bien la revolución dio comienzo en 1917. 

Para Mawdsley, 1918 es "El año decisivo" para la Revolución, un año en el que tras la retirada de la IGM, los bolcheviques tendrán que hacer frente a la pretendida paz ya consolidada con Europa, salvaguardar al país de una profunda crisis económica, lograr el apoyo social y enfrentarse a los puntos donde la contrarrevolución logrará imponerse. Los bolcheviques dominaban el corazón de Rusia, con lo que la guerra civil se entabló principalmente en la periferia del país. En estas primeras fases a falta de un gran ejército rojo, los ferrocarriles fueron indispensables. Surgen países dependientes de la Rusia zaristas cuya pretensión es independizarse. El bloque de Potencias Centrales aprovechan la disyuntiva para internarse en Ucrania. Con la Paz de Brest-Litovski y, más tarde, con la rendición de los Estados Centrales, la idea de Revolución Universal desaparece. La situación de Rusia no le permite perder el control interno de un país volcado en una guerra civil. La presencia de elementos aliados de apoyo al antibolchevismo es irregular y poco definitoria, a excepción de la Legión Checoslovaca.  La zona del Volga y el Don o Kuban, en Siberia y los Urales, los antibolcheviques, junto a  elementos cosacos y ejércitos llamados a partir de ahora como Blancos, empiezan a tomar posiciones. Es a partir de febrero cuando los militares toman el control de la contrarrevolución democrática ante la inoperancia de los políticos. Con el armisticio de las Potencias Centrales de noviembre de 1918, el frente occidental se pacifica dando aire a los bolcheviques.

El segundo gran capítulo del ensayo se refiere a 1919 y se titula "El año de los Blancos" Para Mawsdley este es el año en que los elementos antibolcheviques tuvieron a la revolución contra las cuerdas. Además los países bálticos se vieron libres para intentar su propia revolución nacionalista. Las ofensivas de distintos frentes Blancos arrinconaron a los Rojos en el corazón de Rusia. Hubo algunos reveses importantes entre los cosacos, pero sin duda los ejércitos de Kolchack o Denekin, hicieron a sus elementos más fuertes que nunca. Aun así, que la resistencia bolchevique aguantara durante el verano del 19, sería un hecho crucial en la guerra. Con la creación de un auténtico y fortalecido Ejército Rojo, otoño sería el punto de inflexión. Los Blancos empiezan a notar graves problemas de abastecimiento y el insuficiente apoyo social y campesino en las zonas de su dominio. Comienzan a hacerse patentes las fuertes divergencias entre los contrarrevolucionarios y la base social del país. 

La tercera y última parte de este completo ensayo se enmarca en 1920 y Mawsdley lo titula "El año de la victoria". El frente Blanco del Don y el Caúcaso caen y Denikin es derrotado. Siberia y Asia Central son también reconquistadas tras la derrota de Kolchack junto a los cosacos. Poco a poco, y tras grandes esfuerzos y sacrificios, el Estado Soviético se consolida y esto se debe a diversos factores: Control de centros industriales y minerales, control político basado en el Partido y capacidad de movilización de grandes fuerzas de trabajo. Con las campañas de Polonia y la ruptura del último foco de resistencia en Crimea, la guerra toca a su fin. Mawsdley detalla en un último apartado los factores que hicieron que los Rojos ganaran la guerra, así como los que hicieron que los Blancos la perdieran. Por un lado, para el historiador, la popularidad del programa bolchevique y su capacidad de administrarlo fueron bien aceptados por la masa social. No se debe olvidar la presencia del efecto del denominado como Terror Rojo, a la hora de dominar el núcleo de la zona bolchevique tanto en lo que se refiere a los conflictos internos, como al control de la industria, almacenamiento y comunicaciones. El reclutamiento en masa, algo que se repetirá en la IIGM, así como la capacidad de ceder terreno, junto con el aparato propagandístico, fueron factores claves a la hora de ganar la guerra. Mientras, los Blancos adolecieron de coordinación, unión, apoyo social masivo, orden y excesiva arbitrariedad y, sobre todo, sufrían un imperdonable olvido por las minorías y un excesivo apoyo en la proclama "Rusia, una e indivisible" que a la larga les resultó muy perjudicial. Pero lo que definitivamente remarca el autor, como un factor imparable e invencible en la Rusia de aquellos años es que la Revolución social era absolutamente imparable e irreversible.

Un muy interesante ensayo, en el que el factor bélico y militar centra gran parte de sus capítulos, pero sin olvidar el importante componente social, económico y sobre todo administrativo. Un trabajo serio respecto a la información manejada y que, aunque nos referimos a una edición con varios años de existencia, ha tenido algunas revisiones, con las que además de un prólogo actualizado, sitúa esta obra en el marco de un conocimiento profundo y extenso de la Guerra Civil Rusa, un conflicto clave para la consecución de la Revolución Bolchevique, que marcó la historia del siglo XX universal.  

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